lunes, 25 de septiembre de 2017



Antecedentes teóricos y metodológicos de la Investigación Cuantitativa

Abero, Berardi, Capocasale, García y Rojas (2015) describen que los métodos cuantitativos han sido la herramienta esencial utilizada por las ciencias naturales y esto ha sido realizado en el marco del paradigma positivista (según el diccionario de Ciencias Sociales y Políticas de Di Tella y otros).

La investigación social empírica tuvo sus inicios en los siglos XVII y XVIII, momento historio en el que ya se procuraba la incorporación de procedimientos estadísticos. Por su parte, las ciencias sociales, respaldadas en el método científico, ‘importan’ en el sentido de que introducen formas de abordar la realidad que acrediten sus hallazgos. De este modo, la realidad, considerada como el dato, es observable, medible, comparable y sobre todo se le considera neutral, objetivable. Posteriormente, la resistencia al empirismo, que solo acumulaba observación, sin análisis y por tanto sin una significativa producción de conocimiento, da paso a que el positivismo de inicios del siglo XIX sí se preocupara de la sistematización requerida como avance de conocimiento que luego facilitara la producción y/o contrastación teórica. Los anteriores cambios son inicialmente reconocidos en el campo de las Ciencias Naturales y de la Medicina. A mediados del siglo XIX se produce una forma sistemática de recoger información. Esto ocurre, como se expresó, con la asistencia de la estadística y sus posibilidades de aplicación a diferentes circunstancias de análisis.


Para realmente detallar en los antecedentes teóricos y metodológicos de la investigación cuantitativa se debe hacer referencia a Durkheim, puesto que para este  autor la educación es un hecho social. Durkheim fundamentó el tratamiento de los hechos sociales como cosas. Consideró  que deben descartarse prenociones y que los hechos sociales deben tratarse con independencia de las acciones de los individuos. Desde esta perspectiva refuerza su necesidad de demostrar que el investigador posee distancia de la realidad que analiza. Durkheim advirtió que “hay que abordar el reino social en los campos en que resulta más fácilmente aprehensible para la investigación científica. Solo más adelante será posible llevar más lejos la investigación, y, por medio de progresivos trabajos de zapa, circundar poco a poco esta fugitiva realidad, de la que quizá no pueda nunca apoderarse por completo la mente humana”.


Base epistemológica del paradigma cuantitativo

Abero y otros (2015) para hablar de la base epistemológica del paradigma cuantitativo recurren a lo planteado por Di Tella (2004), el cual la alude al conocimiento científico, a su producción, estructura y validación. Se examina entonces el conocimiento científico y especialmente una de sus manifestaciones más importantes y refinadas, las teorías científicas. El contenido temático sustantivo en el marco de la mirada de la realidad social que se realiza desde la perspectiva cuantitativa, posee supuestos ontológicos, epistemológicos y metodológicos específicos. Esta trilogía además se conjuga con una forma particular de postura del investigador.

Para la investigación social cuantitativa la realidad es objetiva y se objetiva para su estudio aspecto ontológico. De este modo se produce y se evidencia la separación imprescindible entre el sujeto investigador y el objeto o realidad que analiza. Esto es una particularidad ineludible; se podría señalar como condición necesaria si lo que se busca es el conocimiento objetivo, seña de un criterio epistemológico. El tercer supuesto de la mencionada trilogía, lo metodológico, será abordado con mayor especificidad más adelante, pero siempre subrayando la idea de que el lector no debiera desconocer que el capítulo solo pretende iluminar ciertas particularidades del tema.

La investigación cuantitativa reconoce la incidencia del positivismo, del neo positivismo y del funcionalismo como corrientes paradigmáticas que la sustentan. Del positivismo, como actitud filosófica, funda la importancia atribuida a los datos de la experiencia, por la jerarquía que posee lo empírico observacional. Para esta corriente de pensamiento el método científico es el modelo de conocimiento. Tuvo representantes como Comte y Durkheim, de los que tomó la fundamentación de por qué tratar los hechos sociales con igual rigor que los fenómenos científicos de otra índole, ya que toda cosa o fenómeno es posible de medición. Este antecedente, con profunda base en Durkheim, busca las causas de los fenómenos sociales, la causa de los hechos; la atención no está en los estados subjetivos de los individuos.

Acerca del neopositivismo o positivismo lógico, como corriente de incidencia complementaria, es posible ubicarla en el primer tercio del siglo XX. Para esta corriente un enunciado es significativo solo si es verificable empíricamente y solo atribuye certeza a la fundamentación del conocimiento que se realiza basado en lo empírico. Hace hincapié en la necesidad de unificar el lenguaje científico.

En relación al funcionalismo, los autores relacionan nuevamente a Di Tella, en la concepción que afirma que cada una de las partes de un todo tiene valor para la finalidad que ese todo cumple. Existe una interrelación vital entre las diferentes piezas de la estructura, lo que le otorga unidad al todo. El término posee diferentes orígenes y por tanto diferentes usos. Casi todos convergen en que se trata de una representación organizada, ordenada e interactiva de partes actuando para sí y para el todo. Los fenómenos no se analizan aislados sino como parte de procesos interconectados, como realidades en funcionamiento.


Referencias

Abero, L.; Berardi, L; Capocasale, A.; García, S. y Rojas, R. (2015). Investigación educativa: abriendo puertas al conocimiento [Libro en línea]. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales- CLACSO: Editorial Contexto S.R.L. Disponible: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20150610045455/InvestigacionEducativa.pdf [Consulta: 2017, Septiembre 20]

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