Antecedentes
teóricos y metodológicos de la Investigación Cuantitativa
Abero, Berardi,
Capocasale, García y Rojas (2015) describen que los métodos
cuantitativos han sido la herramienta esencial utilizada por las ciencias
naturales y esto ha sido realizado en el marco del paradigma positivista (según
el diccionario de Ciencias Sociales y Políticas de Di Tella y otros).
La investigación social empírica tuvo
sus inicios en los siglos XVII y XVIII, momento historio en el que ya se
procuraba la incorporación de procedimientos estadísticos. Por su parte, las
ciencias sociales, respaldadas en el método científico, ‘importan’ en el
sentido de que introducen formas de abordar la realidad que acrediten sus
hallazgos. De este modo, la realidad, considerada como el dato, es observable,
medible, comparable y sobre todo se le considera neutral, objetivable.
Posteriormente, la resistencia al empirismo, que solo acumulaba observación,
sin análisis y por tanto sin una significativa producción de conocimiento, da
paso a que el positivismo de inicios del siglo XIX sí se preocupara de la
sistematización requerida como avance de conocimiento que luego facilitara la
producción y/o contrastación teórica. Los anteriores cambios son inicialmente
reconocidos en el campo de las Ciencias Naturales y de la Medicina. A mediados
del siglo XIX se produce una forma sistemática de recoger información. Esto
ocurre, como se expresó, con la asistencia de la estadística y sus
posibilidades de aplicación a diferentes circunstancias de análisis.
Para realmente detallar en los antecedentes
teóricos y metodológicos de la investigación cuantitativa se debe hacer referencia
a Durkheim, puesto que para este autor
la educación es un hecho social. Durkheim fundamentó el tratamiento de los
hechos sociales como cosas. Consideró
que deben descartarse prenociones y que los hechos sociales deben
tratarse con independencia de las acciones de los individuos. Desde esta
perspectiva refuerza su necesidad de demostrar que el investigador posee
distancia de la realidad que analiza. Durkheim advirtió que “hay que abordar el
reino social en los campos en que resulta más fácilmente aprehensible para la
investigación científica. Solo más adelante será posible llevar más lejos la
investigación, y, por medio de progresivos trabajos de zapa, circundar poco a
poco esta fugitiva realidad, de la que quizá no pueda nunca apoderarse por
completo la mente humana”.
Base epistemológica del paradigma
cuantitativo
Abero y otros (2015) para hablar de la
base epistemológica del paradigma cuantitativo recurren a lo planteado por Di
Tella (2004), el cual la alude al conocimiento científico, a su producción,
estructura y validación. Se examina entonces el conocimiento
científico y especialmente una de sus manifestaciones más importantes y
refinadas, las teorías científicas. El contenido temático sustantivo en el
marco de la mirada de la realidad social que se realiza desde la perspectiva
cuantitativa, posee supuestos ontológicos, epistemológicos y metodológicos
específicos. Esta trilogía además se conjuga con una forma particular de
postura del investigador.
Para la investigación social
cuantitativa la realidad es objetiva y se objetiva para su estudio aspecto
ontológico. De este modo se produce y se evidencia la separación imprescindible
entre el sujeto investigador y el objeto o realidad que analiza. Esto es una
particularidad ineludible; se podría señalar como condición necesaria si lo que
se busca es el conocimiento objetivo, seña de un criterio epistemológico. El
tercer supuesto de la mencionada trilogía, lo metodológico, será abordado con
mayor especificidad más adelante, pero siempre subrayando la idea de que el
lector no debiera desconocer que el capítulo solo pretende iluminar ciertas
particularidades del tema.
La investigación cuantitativa reconoce
la incidencia del positivismo, del neo positivismo y del funcionalismo como
corrientes paradigmáticas que la sustentan. Del positivismo, como actitud
filosófica, funda la importancia atribuida a los datos de la experiencia, por
la jerarquía que posee lo empírico observacional. Para esta corriente de
pensamiento el método científico es el modelo de conocimiento. Tuvo
representantes como Comte y Durkheim, de los que tomó la fundamentación de por
qué tratar los hechos sociales con igual rigor que los fenómenos científicos de
otra índole, ya que toda cosa o fenómeno es posible de medición. Este
antecedente, con profunda base en Durkheim, busca las causas de los fenómenos
sociales, la causa de los hechos; la atención no está en los estados subjetivos
de los individuos.
Acerca del neopositivismo o positivismo
lógico, como corriente de incidencia complementaria, es posible ubicarla en el
primer tercio del siglo XX. Para esta corriente un enunciado es significativo
solo si es verificable empíricamente y solo atribuye certeza a la
fundamentación del conocimiento que se realiza basado en lo empírico. Hace
hincapié en la necesidad de unificar el lenguaje científico.
En relación al funcionalismo, los
autores relacionan nuevamente a Di Tella, en la concepción que afirma que cada
una de las partes de un todo tiene valor para la finalidad que ese todo cumple.
Existe una interrelación vital entre las diferentes piezas de la estructura, lo
que le otorga unidad al todo. El término posee diferentes orígenes y por tanto
diferentes usos. Casi todos convergen en que se trata de una representación
organizada, ordenada e interactiva de partes actuando para sí y para el todo.
Los fenómenos no se analizan aislados sino como parte de procesos interconectados,
como realidades en funcionamiento.
Referencias
Abero, L.;
Berardi, L; Capocasale, A.; García, S. y Rojas, R. (2015). Investigación
educativa: abriendo puertas al conocimiento [Libro en línea]. Consejo Latinoamericano de
Ciencias Sociales- CLACSO: Editorial Contexto S.R.L. Disponible: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20150610045455/InvestigacionEducativa.pdf [Consulta: 2017, Septiembre 20]

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